22. Ritos de despedida
Ritos de despedida
Bendición. Antes de la bendición, se pueden introducir breves avisos para los fieles. Con la bendición final, el sacerdote bendice a los fieles "in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti" ("en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"). En una bendición solemne, la fórmula es más larga, ya que se enriquece y amplía con la oración sobre el pueblo o con otra fórmula más solemne. Si la misa la dice un obispo, traza la señal de la cruz tres veces sobre los fieles. El diácono, o un sacerdote si no lo hubiera, despide al pueblo diciendo "Ite, missa est" ("Podeis iros, la misa ha concluido") o "Benedicamus Domino" ("Bendigamos al Señor"), dependiendo de la misa, a lo cual el pueblo responde "Deo gratias" ("Demos gracias a Dios"). La despedida del pueblo por parte del diácono o del sacerdote tiene como objetivo que cada uno regrese a sus quehaceres alabando y bendiciendo a Dios. El beso del altar por parte del sacerdote y del diácono y después una inclinación profunda del sacerdote, del diácono y de los demás ministros, concluyen la eucaristía. Es sumamente común continuar con un canto final, generalmente dedicado a la Virgen María; en algunos lugares, además, se agrega la tradicional oración a San Miguel Arcángel. El rito de la bendición solo se suprime en Jueves Santo, cuando se realiza la adoración solemne al Santísimo Sacramento. Cuando existen funerales, antes de la bendición final, se reza un responso y, en algunas ocasiones, suelen darse discursos antes o después de la misma. En algunas ocasiones (cuando se honra al patrón o patrona de un país, en las fiestas patrias de algunos países de América Latina o cuando asume el cargo un nuevo primer mandatario (costumbre arraigada en Chile, Perú y México), el canto a la Virgen se sustituye por el himno nacional, cantándose antes o después de la bendición final, a criterio del celebrante, y termina la misa con el canto final o de acción de gracias. En algunos movimientos apostólicos, como Schönstatt, suele darse la bendición final durante la procesión al santuario de la Virgen, suprimiéndose del interior del templo. Solo en las ocasiones más solemnes, suele cantarse un Te Deum antes de la bendición final.
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